miércoles, 23 de agosto de 2017

algunos neuromitos del funcionamiento cerebral.

          En un interesante artículo publicado  en el diario El Mundo (21 /08/17), se comentaban algunos  de los mitos  que existen en torno al funcionamiento cerebral. Según el investigador P. Irimia, vocal de la sociedad española de neurología, el cerebro no funciona en compartimentos estancos sino como un todo, y los estudios de neuroimagen funcional han sido capaces de mostrarnos la variedad de áreas cerebrales que se activan según diversos procesos biológicos. 
           Las funciones cerebrales se producen por la activación de diferentes áreas, ya que las neuronas se conectan unas a otras formando redes neuronales intrincadas que relacionan unas funciones con otras y, en función de esta activación, las tareas será más o menos eficientes. También señalaban que hay que desterrar la idea de que algunas cosas sólo se pueden aprender desde niño, porque siempre se puede aprender.  Es cierto que hay tareas que es más fácil aprender de niño porque el cerebro tiene mayor plasticidad, pero la capacidad de aprender es posible a lo largo de toda la vida. La mejora continua en el camino hacia la excelencia se apoya en este principio.
          Otro neuromito es que el cerebro se apaga mientras estás durmiendo; pero esto no es así, porque  el sueño es un proceso  activo en el que tienen lugar mecanismos fundamentales para el organismo, como por ejemplo, la consolidación de la memoria. Cuando no se descansa adecuadamente disminuyen la capacidad de concentración, de planificación, de memoria y el rendimiento en general. El sueño lúcido es un buen ejemplo de ello.

martes, 15 de agosto de 2017

un mantra muy adecuado camino del hoyo 1

         Interesantes declaraciones del golfista vasco J. Rahm cuando iba camino del hoyo 1, según Ten-Golf (11/08/17), en el inicio del PGA Championship 2017: “Jon, hoy va a ser un gran día, pase lo que pase salgamos ahí a pasarlo bien, disfrutar del momento y de la compañía de dos grandes como R. Mcllroy y R. Flower”. Es un buen ejemplo de “Autocharla” en tercera persona, como destacamos en la entrada anterior.
           También se deduce que tiene un plan integral de competición, o eso parece: “Antes de la vuelta me preparé mentalmente para que fuera un día divertido, un buen día y así, incluso cuando fallé golpes, como el putt del hoyo 4 no me molestó ni me enfadó, sólo pensé en seguir adelante y disfrutando.  Además, para controlar la presión he hecho las mismas rutinas  de siempre antes de salir a jugar”.
         Antes se ponía mucha presión a si mismo, intentando jugar muy bien  y controlarlo todo, haciendo más de lo que realmente necesitaba. Pero, como consecuencia de la reflexión sobre lo que hacia en torneos anteriores, ha aprendido a centrarse sólo en cada golpe, a pasarlo bien y a disfrutarlo. “He aprendido de mis errores y he llegado al tee del 1dispuesto a pasármelo bien, sin importar que pasara durante la vuelta. Siempre está bien jugar con Mcllroy y Flower, pero me centré en mi juego más que en ellos”.
         Llevaba mucho tiempo esperando tener un día así en un Major y creo que nunca me lo he pasado así en un grande. En los 9 primeros hoyos pegué a la bola casi perfecta y, hacer bajo par en un Grande en las condiciones de hoy, es para estar tremendamente satisfecho, explicó el golfista tras firmar 70 golpes (1 bajo par). Excelente ejemplo de cómo abordar una competición de extraordinario nivel: Buscar el disfrute y la satisfacción por jugar, prepararse mentalmente para ello a través de un plan de competición integral, centrarse en el presente mientras está jugando y en el golpe que  tiene que dar. 

jueves, 10 de agosto de 2017

hablar consigo mismo puede ayudar a controlar el estrés, es decir, la autocharla (II)

          El segundo experimento al que se refiere el artículo publicado en el diario  Noticias de Gipuzkoa (8/08/17), relacionado con la importancia del autodiálogo para controlar el estrés, estuvo dirigido por  el director del laboratorio de Emoción y Autocontrol , E. Kross, profesor de psicología de la Universidad de Michigan y, en ambos casos, fueron financiados por los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación John Temple.
            Los participantes en el experimento reflexionaron sobre experiencias dolorosas de su pasado en primera o tercera persona, mientras que su actividad cerebral se media con resonancia magnética. Los resultados mostraron menor actividad en la región del cerebro implicada en la reflexión sobre experiencias dolorosas cuando utilizaban la autoexpresión en tercera persona, lo que sugiere una mejor regulación emocional. Además no se requería más actividad cerebral  relacionada con el esfuerzo que cuando lo hacian  en primera persona.
             Según Kross, lo realmente emocionante es que los datos cerebrales de estos dos experimentos complementarios sugieren que hablarse a sí mismos en tercera persona puede constituir una forma relativamente fácil de regulación emocional. La judoka M. Blasco, medalla de oro en los JJOO de Barcelona 92, ya realizaba esta práctica en tercera persona de forma intuitiva, para intentar superar  el dolor generado por la trágica muerte de su entrenador, S. Cardell (q.e.d.): “Ella, desde las gradas, se veía a sí misma compitiendo en el tatami, en tercera persona”, y comentaba que lo hacía así porque se quedaba más tranquila”

hablar consigo mismo puede ayudar a controlar el estrés, es decir, la autocharla (I)

          En un artículo publicado en el diario  Noticias de Gipuzkoa (8/08/17), se comentaban las conclusiones de las últimas investigaciones relacionadas con la importancia del autodiálogo para controlar el estrés; concretamente el hecho de hablarse a sí mismo en tercera persona constituye una forma relativamente fácil de autocontrol. Simplemente reflexionando sobre sus propios sentimientos en tercera persona: “Por qué está molesto Ekain? Hace que emocionalmente sea menos  reactivo que cuando se dirige así mismo en primera persona: Por qué estoy molesto?
            Según el doctor Jason Moser,  profesor asociado de psicología y responsable de una de las investigaciones, señala que: “En esencia, referirse así mismo en  tercera persona lleva a la gente a pensar sobre sí mismo  de forma más similar a cómo piensan sobre los demás, y esto se puede evidenciar en el cerebro. Ayuda a las personas a establecer cierta distancia psicológica de sus propias experiencias, lo que a menudo puede ser útil para regular las emociones”. En el experimento realizado en el Laboratorio de Psicofisiologia de la Clínica de Moser, reaccionaron a imágenes neutrales e inquietantes, tanto en primera como en tercera persona, mientras que su actividad cerebral era monitorizada por un encefalograma.
          Al reaccionar a las fotos perturbadoras, la actividad cerebral emocional de los participantes disminuyo muy rápidamente cuando se referían a sí mismos en tercera persona.  Las investigaciones también midieron la actividad cerebral relacionada con el esfuerzo de los participantes y llegaron a la conclusión que el uso en tercera persona no suponia más esfuerzo. Esto sugiere que, en el alto rendimiento, el uso de la “autocharla” en tercera persona puede ser una estrategia eficiente para regular las emociones  “in situ”, frente a otras formas de regulación emocional que requieren un considerable esfuerzo de concentración y de tiempo lo que, en la mayoría de las situaciones de elevada presión/ansiedad precompetitiva, no se dispone.