jueves, 22 de enero de 2009

el cambio de la dificultad percibida y su relación con la motivación y activación

Durante la disputa del torneo de golf Johannesburg-09, en Sudáfrica, comentaba con un golfista la importancia que tiene el hecho de estimar de forma acertada la dificultad del campo y mantenerla a lo largo de toda la jornada, aunque ocurriesen cosas que, en principio, invitaran a cambiarla.

En primer lugar, si desciende el nivel de dificultad percibida el objetivo de logro planteado al iniciar la competición pierde su valor y desaparece el sentido de reto y de ambición que debe poseerlo, lo que afecta negativamente a la motivación.

En segundo lugar ¿es posible que un deportista frente a una situación de baja dificultad pueda dar todo lo que vale? Sinceramente creo que no. Para que un deportista pueda dar lo mejor de sí mismo debe de activarse de forma óptima, y esto sólo se consigue en situaciones muy significativas en las que se requiera máxima exigencia contextual.

En tercer lugar cambiar la dificultad percibida durante la competición supone cambios de pensamientos, lo que nos lleva a una cierta inestabilidad en los mismos, cuando lo que se necesita es consistencia y estabilidad mental. Por eso, cuando todo esto lo hace el deportista, lo identificamos como auto-trampa.



martes, 20 de enero de 2009

cuando lo que se hace va en dirección contraria a lo que se piensa

Durante una de las sesiones que he trabajado con entrenadores en la que se abordaba el la importancia de la confianza para el óptimo desarrollo de las capacidades de los deportistas, uno de los presentes planteó una interesante reflexión.

Comentaba que había ido a ver al primer equipo junto a un jugador de su equipo para que observara los movimientos del jugador que se correspondía con su puesto y poder explicarle las cosas con mayor facilidad. La cosa se desarrolló según lo previsto: máxima atención del joven jugador a las explicaciones del entrenador, seguimiento continuo a las acciones que realizaba el jugador del primer equipo con extensos comentarios técnicos y otras pautas formativas con las que quería reforzar su competencia percibida y su confianza. “En dos palabras”, una tarde bien aprovechada.

Sin embargo, cuando el equipo juvenil fue a disputar el partido del campeonato correspondiente, el entrenador mantuvo al jugador en el banquillo durante todo el partido, sin disponer de minutos de juego. Es decir, que le presta atención durante toda la semana, le da instrucciones, le lleva al campo a observar al primer equipo y transmitirle confianza, pero cuando llega la hora de poner todo eso en práctica, le niega la oportunidad de poder hacerlo.

Menos mal que, en este caso, el entrenador se da cuenta al final del partido del error que ha cometido, se acerca al jugador y le comenta: “te veo un poco contrariado y tienes razón, me he dado cuenta de mi error cuando ya era tarde, pero no te preocupes porque el próximo partido saldrás a jugar desde el primer minuto”.

Es un excelente ejemplo que sirve para ilustrar lo que ocurre en numerosas ocasiones con las decisiones que toman los entrenadores, que sin darse cuenta se contradicen con los objetivos que persiguen.



jueves, 1 de enero de 2009

la satisfacción oculta

Durante unas conversaciones con mi colega Azucena Verde planteábamos la dificultad que tenían los deportistas para anticipar satisfacción por lo que quieren alcanzar antes de salir a competir, pero también la trascendencia de poder realizar esta transición desde el post al pre-competición, que es lo que se intenta.

Sin embargo, podemos facilitar este proceso apelando a la satisfacción que poseen en ese momento, “oculta”, porque se encuentran muy cerca de conseguir lo que se ha propuesto y no es consciente de ello. Las personas con alta satisfacción se destacan por haber conseguido autometas de gran valor y significación, normalmente acompañadas de perseverancia y de gran implicación personal.

El concepto de satisfacción se suele explicar en base a la convergencia entre lo que se desea alcanzar y lo que finalmente se ha conseguido, es decir, a menor diferencia mayor satisfacción. Por eso, cuando se disputa una competición de alto significado, en este momento el deportista seguro que posee un elevado nivel de satisfacción, aunque no tome conciencia de ello.

Será interesante observar en el futuro el comportamiento de los deportistas a los que realice esta sugerencia, ya que ello facilitará la posibilidad de ser usado como una estrategia generalizada a desarrollarla en el entrenamiento mental para incorporarlo a su estilo de afrontamiento.