martes, 28 de abril de 2009

el talento, el esfuerzo del jugador y el apoyo familiar



Según los comentarios de la televisión del Canal 24 horas chileno sobre la cantera del club de La Unión Española señalaba que, según los técnicos del club, lo más importante para que un jugador alcance sus objetivos son el talento, el esfuerzo del jugador y el apoyo familiar.



Estamos de acuerdo con esta perspectiva y tenemos nuestras razones. En primer lugar es evidente que cuanto más generosa haya sido la naturaleza con el deportista, en cuanto a los factores genéticos, más posibilidades tendrá de conseguir un mayor nivel, si alcanza la zona de desarrollo proximal.



En cuanto al esfuerzo del jugador, por un lado debe interesarse por una disposición y compromiso personal hacia el trabajo pero, por otro, este aspecto también dependerá de los factores motivacionales del contexto y en este sentido, los contexto de maestría fortalecerán dicho interés, mientras que los de rendimiento lo debilitarán.



En relación al tercero, señalar que en la última investigación realizada junto a mi colaboradora Izaskun Azpillaga, perteneciente al grupo de investigación IKERKI 05/30 de la UPV/EHU, financiada por la convocatoria de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos del Gobierno Vasco y relacionada con la práctica de actividad físico deportiva en jóvenes de 12 a 17 años CTP07-04), se han encontrado diferencias significativas en el apoyo familiar percibido que presentaban los jóvenes, tanto en la autoeficacia como en la frecuencia de práctica, siendo mayor en ambos casos.



Es decir, cuanto más apoyo familiar percibido existe más frecuencia de práctica y mayor nivel de autoeficacia presentan los jóvenes practicantes. Estos resultados evidencian y refuerzan el valor que tiene un contexto adecuadamente estructurado, tanto el de los entrenadores en cuanto al clima motivacional, como el de los padres y madres en relación al apoyo familiar.





domingo, 26 de abril de 2009

si no levantamos un trofeo no tendrá sentido

Es un titular aparecido en el diario El Mundo (14/04/09), supuestamente derivadas de unas declaraciones del actual entrenador del Barcelona C.F., P. Guardiola, en relación al equipo durante la presente temporada. Diria que es una autotrampa, porque cambia la atribución causal en el comportamiento del equipo, ya que introduce elementos extrernos, como el árbitro, los jueces y el azar fundamentalmente, y los vincula al sentido del juego del equipo.


La capacidad de un equipo para jugar de forma eficiente y brillante dependen de aspectos endógenos. Dejar al contexto y a agentes externos el sentido de lo que supone eficiencia, esfuerzo, compromiso y competitividad me parece una inadecuada decisión. Si el resultado es lo que da sentido a las cosas, se produce una contradicción motivacional, dado que este entrenador en casi todas sus declaraciones se ha manifestado por un predominio del clima de maestria sobre el de rendimiento. Estas declaraciones cambian ese sentido.


Creo que es consecuencia del discurso periodístico y del aficinado, que es normal, lógico y prioritario, interiorizado por el técnico o por la presión externa a la que se ve sometido, a medida que van aumentando las posibilidades de conseguir ganar un campeonato.


Apelar al compromiso con el resultado como elemento motivador, tiene una relación directa con el aumento de la presión externa y de la ansiedad, una combinación peligrosa para mantener el nivel de juego eficiente en los momentos de mayor exigencia, que habrá que gestionarla con mucha precisión y control. También espero que levanten el trofeo que más desean.



viernes, 24 de abril de 2009

un excelente ejemplo de autotrampa colectiva

Al hilo de las declaraciones y comentarios que he leído en El Diario Vasco 819/04/09), me acuerdo del contenido sobre la valoraciónn lógico y psicológica, aplicado a la competición en el alto rendimiento, correspondiente a la entrada del 20/04/09. Es un buen ejemplo, y muy didáctico.



Según parece la Real, en el partido de esta semana rozó la perfección, haciéndolo todo bien en la primera parte. Salió al campo “enchufada como pocas veces esta temporada y fue a por la victoria desde el pitido inicial. Tocó el balón sin miedo, combinó al toque, abrió el juego por las bandas y llegó al área con efectivos”. Por lo tanto, visto el juego desarrollado, el afrontamiento del partido fue excelente y me imagino que tanto el estado de ánimo, la orientación motivacional así como la confianza, se palparía en el ambiente y se encontrarían en niveles óptimos.



Al inicio de la segunda, sobre todo a raíz del gol de Abreu, empezaron todos los males que sufrieron los realistas “los nervios se apoderaron se apoderaron de los realistas y las decisiones del árbitro terminaron por descentrar a los jugadores”.



Pienso que el echo de adelantarse en el marcador, supuso un cambio en la orientación motivacional, que hasta ese momento estaba centrada en la tarea para centrarse en exclusivamente en el resultado, como a veces ocurre en muchos equipos. Lo que pasa que este cambio siempre va acompañado de un aumento del miedo a cometer errores. Sumarle a esto, como consecuencia de la decisión arbitral y de acontecimiento adversos, un cambio anímico en el equipo, hace que se inestabilice la confianza, sobre todo si el equipo se centró en elementos externos y ajenos a su control.



Es una de las maneras en que las emociones y los pensamientos arrastran hacia el abismo a los comportamientos tecnico-tácticos. A partir de este momento es imposible desarrollar un juego colectivo eficiente y brillante, como el que hasta ese momento estaba mostrando el equipo, que es lo que finalmente sucedió. La paradoja es que, tanto la confianza como la orientación motivacional, son elementos que pueden estar bajo el control interno de los jugadores totalmente.



Es una valoraciónrealizada con criterios psicológicos, basada en el conocimiento sobre la influencia que ejercen estas variables cognitivo-emocionales, estado de ánimo, motivación y confianza, que pueden explicar el cambio de comportamiento y de juego desarrollado por la Real Sociedad durante la segunda parte del partido jugado.



Tengo unos cuantos buenos amigos en ese club, por eso desearía que el malestar y la desesperación que sintieron por el resultado después del partido, lo hayan dejado en el vestuario, mientras se duchaban. El hecho de olvidar, por cierto otra capacidad psicológica, ayuda a levantarse cuanto antes y dirigirte con más fuerzas hacia el siguiente objetivo.



miércoles, 22 de abril de 2009

la virtud de recordar y la capacidad de olvidar: dos caras de la misma moneda

Al hilo de lo acontecido con las mentiras del piloto de McLaren, L. Hamilton en el G.P. de Australia y las posteriores declaraciones de F. Alonso en el diario El País (4/04/09), en las que recordaba su tormentoso paso de hace dos años por dicha escudería: “Me acordé de Hungría. Me jugaron una mala pasada y perdí el Mundial”, me parece oportuno aprovechar esta situación para hablar del olvido y el recuerdo.

Según numerosos psicólogos, entre ellos A. Luria en 1968 en su publicación “The Mind of a Mnemonist”, ya señalaron hace muchos años la importancia que tiene la capacidad de olvidar en el proceso adaptativo de las personas. En el deportista, el hecho de olvidar experiencias pasadas desagradables o perjudiciales hace que los procesos de mejora avancen y se aproximen mucho más rápidamente hacia la consecución del siguiente objetivo, es como si se soltara lastre y se sintiera más ligero.

La memoria funcional se destaca por recordar las cosas que ayudan a enfrentarse a situaciones nuevas. Por eso se recomienda que, en las valoraciones post-competición, los deportistas se centren en lo que hayan hecho bien y en lo que quieran mejorar. Sin embargo, en numerosos casos, hacen lo contrario: recuerdan y registran en su memoria los errores que han cometido, es decir, dan más importancia y se centran en lo que han hecho deficientemente.

Recordar solamente aquellas experiencias que sirven para tomar decisiones más acertadas en el presente supone que, al mismo tiempo, debe actuar la capacidad de olvidar aquellas otras que hubieran podido perjudicar, es decir, esa función adaptativa sólo se puede cumplir si su funcionamiento es interdependiente. Además, al olvidar dejamos sitio en la memoria para incorporar nuevas experiencias positivas y poder recordarlas posteriormente.



lunes, 20 de abril de 2009

en la alta competición lo lógico deja paso a lo psicológico

Continuamente se escucha a entrenadores y comentaristas decir que la alta competición es algo único, que ocurren cosas que en ningún otro sitio pasan y que no son explicables: “ es que hay algo especial que no se puede describir, que hace que sea diferente” “ es que en el fútbol hasta el último momento no se sabe lo que va a pasar”. “La lógica no existe en la alta competición”. Es verdad, pero lo que sucede es que están aplicando las leyes del razonamiento lógico para explicar hechos que son de carácter psicológico.

Por ejemplo, desde un punto de vista lógico, el orden de actuación no debería de afectar al comportamiento de los deportistas o para un golfista debería ser lo mismo un bogey en el hoyo 1, que hacerlo en el hoyo 18. Sin embargo, en los dos casos, consideramos que las cosas son muy diferentes porque estamos incorporando parámetros psicológicos a nuestra interpretación.

En este sentido, hay dos aspectos que definen las situaciones de alta competición: la presencia de las emociones y las estimaciones sobre el desconocimiento de lo que va a ocurrir. Esto nos lleva al mundo de la incertidumbre en el que muchas veces los deportistas se pierden, intentando preveer todas las posibilidades y controlar la situación apoyándose en interpretaciones lógicas, cuando en realidad lo que funciona es la convicción personal de que serán capaces de resolver favorablemente. Es decir, hacer una apuesta personal por uno mismo en estas situaciones de alta incertidumbre, lo que para aquellos deportistas que están acostumbrados a una estructura de pensamiento lógico no es fácil, ni tampoco para los técnicos que prescinden de parámetros psicológicos al realizar sus valoraciones.

Utilizan una visión más racional, más lógica, más acorde a contextos bajo control y secuencias de acontecimientos previstos: análisis mecánicos exhaustivos, mediciones y cálculos de velocidades vinculadas a la lógica matemática, distancia recorrida, agarres, posiciones, posesión de balón (que también son importantes tenerlos en cuenta pero no es el momento), pensando que nos aportarán explicaciones sobre el comportamiento del deportista durante la competición, cuando en realidad los elementos referenciales se encuentran en otro ámbito, que en la mayoría de los casos ni siquiera se le menciona.



sábado, 18 de abril de 2009

la intuición o el flujo de la inteligencia inconsciente

A menudo tomamos decisiones tan rápidas y eficientes que ni siquiera hemos tenido tiempo de pensar en lo que íbamos a hacer. Esto es posible porque de un vistazo hemos leído adecuadamente la información del contexto. Sin embargo, confluyen en ello tres aspectos: la interpretación de información contextual, la actuación en función de ello y el no poder explicar como se ha hecho.

Lo que sucede es que el deportista se centra en la información más valiosa y no hace caso de lo demás, es decir, selecciona la mejor indicación. Es semejante a cuando nos enfrentamos a situaciones de difícil predicción sobre algo incierto y el exceso de información perjudica la elección de la decisión, ya que funciona a modo de “parálisis por análisis”.

Una forma de trabajar y desarrollar esta capacidad psicológica consiste en jugar en la cabeza con diferentes representaciones derivadas de la misma información de origen, para que surjan diversas alternativas frente a ella. Esto también supone innovación y, evidentemente, existe una estrecha relación entre ambas. Es otro excelente argumento para incorporar el entrenamiento psicológico en los planes de preparación de los deportistas de alto rendimiento.



jueves, 16 de abril de 2009

la actitud rocosa frente a la preparación psicológica o el error consciente que permanece latente

Es un tema que quería abordarlo desde hace tiempo, porque continuamente escucho declaraciones de deportistas y entrenadores manifestando que ellos no necesitan o no contemplan en su preparación aspectos psicológicos o que, a la hora de la verdad, no sirven. Como si los aspectos cognitivos y emocionales no tuvieran trascendencia en las situaciones de competición.

Lo evidente es que el hecho de valorar la importancia de la competición y las expectativas que se hacen sobre ella, es una actividad mental que va a mediar en la respuesta emocional y en los procesos anticipatorios del deportista de manera determinante, casi nada. Dejar esto al azar o a la improvisación puede ser algo descabellado; sobre todo porque se pierde el control de la situación y se pone en manos de la dinámica del contexto y del desarrollo de los acontecimientos.

Es corriente escuchar cosas tan curiosas como “es que no lo necesito”, “para que voy a ir a un psicólogo”, “no sirve para nada”, “ estoy muy bien como estoy”, o “la verdad es que es muy importante pero no tenemos presupuesto para ello”.

En este sentido de “actitud rocosa”, me llevé una gran sorpresa cuando hace un par de años escuché las declaraciones de una judoka alicantina que, a la hora de valorar su trayectoria deportiva, señalaba “ nunca he utilizado la preparación psicológica y no la necesito”. Todavía guardo las valoraciones sobre el estado de ánimo, la motivación y la confianza, que realizó durante su preparación para los Juegos de Atlanta-96 y que permitieron una reconstrucción mental sólida, estable y duradera.

martes, 14 de abril de 2009

el compromiso del presente te lleva a la visión del futuro

En ocasiones me he encontrado con deportistas que tienen la capacidad de visualizar de forma nítida y precisa los acontecimientos del futuro, incluso mencionaban que lo que les ha ocurrido ya lo habían imaginado. Curiosamente había un elemento que confluía en todos ellos, el alto compromiso que manifestaban hacia las tareas que diariamente les exigía el entrenamiento.
Creo que es una combinación de dos elementos interactivos lo que les permite desarrollar esa capacidad: la anticipación mental y la motivación. Es más, diría que el componente motivacional está primando sobre el propio proceso anticipatorio. Las personas motivadas predicen, en la mayoría de los casos, positivamente las acciones del futuro y los que anticipan positivamente los acontecimientos del futuro tienen más posibilidades de automotivarse .
Sin embargo es el compromiso del presente, dimensión motivadora, lo que les lleva a ver el futuro de una forma positiva, sobre todo si va acompañado de una alta competencia percibida, pero no necesariamente. Por lo tanto, si queremos que los deportistas sean capaces de “trasladarse” hacia el futuro positivamente, deberemos considerar y trabajar previamente su nivel de compromiso con todo lo que ello supone. Practicar la visualización sin contemplarlo nos alejará del camino de la mejora.


domingo, 12 de abril de 2009

si lo tomas como tu oportunidad podrás sentir que flotas en el aire y que todo es posible

Hace unos cuantos años me comentaba un amigo lo que había sentido durante la disputa del tercer puesto en el Cto. del Mundo de Judo y los motivos de esa sensación “es como si flotaras, te sientes ligero como el viento y que puedes llegar a donde te propongas. Era mi oportunidad, la tenía que aprovechar y la deseaba extraordinariamente. Sabía que tendría mi momento y sólo estaba centrado en lo que tenía que hacer para darle la oportunidad de que surgiera durante el combate y lo pudiera aprovechar”.



Lo comento porque a muchos deportistas les cuesta afrontar la competición como una oportunidad. En parte si que lo ven como tal, pero también ven la otra cara de la moneda: será muy duro, no estaré cómodo, no me va bien, me preocupa su técnica, tendré que tener cuidado con.. y con.., y así sucesivamente. De esta manera es imposible alcanzar ese estado excepcional en el que uno llega a rendir a límites insospechados.



A mi amigo, con la suerte de cara suficiente, le surgió el momento que estaba deseando y consiguió un resultado excepcional frente a un adversario de mayor envergadura, técnica y experiencia. Sólo pretendo que, aquellos deportistas que lean estos párrafos, reflexionen sobre ello y, si tienen la oportunidad, les sirva para optimizar su potencial de rendimiento y alcanzar lo que se propongan.



sábado, 11 de abril de 2009

en Augusta he perdido confianza

Es un comentario del golfista español aparecido en El Mundo (10/04/09) que me ha llamado la atención. Parece que la fluctuación de la confianza la asocia al tipo de campo que juegue y esto, nos sirve para hacer dos reflexiones. La primera que la confianza no tiene por qué fluctuar y la segunda, que establece una asociación con elementos del entorno, de carácter externo.

Añade “no lo cojo con tantas ganas, no estoy cómodo, espero que sea diferente ya que he cambiado el calendario”. Esta medida le puede permitir llegar en mejor estado de forma, pero sería más apropiado hacer un trabajo psicológico específico, ya que tanto la confianza como la adversidad de los acontecimientos son aspectos mentales.

Seguramente si le van bien las cosas en los primeros hoyos, y eso es lo que le deseo, coja confianza y continúe así el segundo día. Lo que pasa es que para mejorar esta cualidad sólo sirve el trabajo específico que se realice asociado a aspectos endógenos, dada su maestría y “expertise” técnica y táctica, sobre todo en los momentos de presión del tercer y cuarto día. El hecho de pensar de esta manera complica mucho el trabajo para la construcción de una confianza sólida y estable, porque se acepta incondicionalmente que fluctúa cuando también puede ser permanente y consistente.



viernes, 10 de abril de 2009

cuando la incertidumbre afecta a la confianza

Escucho opiniones y leo declaraciones de entrenadores que siguen creyendo que la incertidumbre en las situaciones de competición tiene que afectar al nivel de confianza, sin darse cuenta que con esta creencia, son ellos los que facilitan esta asociación negativa.

Así ocurre en demasiadas ocasiones, que deportistas con una gran potencialidad, ante las situaciones de incertidumbre, se sienten mal y comienzan a tener sensaciones anímicas negativas derivadas de la pérdida de confianza; incluso semanas antes de la competición. No son conscientes que dicha incertidumbre afectará a la expectativa de resultado, pero no hay razones para que sea de la misma manera con el grado de confianza. Sin embargo, a pesar de conocerlo y de explicarlo, no es fácil evitar esta errónea influencia.
En este sentido, me viene a la cabeza la última experiencia que ha tenido una amiga mía, que con un gran potencial y abordando la situación de forma envidiable, era incapaz de disociar estos dos elementos y manejar adecuadamente los pensamientos, lo que le llevaba a la inestabilidad anímica, es decir, “la procesión iba por dentro”. Llegados a este punto emocional, sí que entramos en el terreno de lo desconocido, en el que se complican las soluciones y pierden fuerza las orientaciones.



jueves, 9 de abril de 2009

el PIC y la paradoja de la libertad de elección

Cuantas más opciones tienes, más posibilidades de experimentar conflictos, más dificil se hace elegir alternativas y más perjudica la toma de decisiones en situaciones de urgencia, como en la mayoría de las situaciones de competición deportiva. Es una de las conclusiones a las que he llegado leyendo el libro de G. Gigerenzer en el que aborda la toma de decisiones.

Precisamente el Plan Integral de Competición (PIC) lo que hace es reducir las posibilidades de utilizar todos los recursos de los deportistas, eligiendo entre las de mayor adecuación y eficiencia para cada ocasión, es decir, limita los recursos a utilizar.
Aquellos deportistas y entrenadores que argumentan que no es necesario elaborar un PIC para la competición, que las decisiones se tomarán en el momento sin establecer una elección previa, deberían saber que la libertad de posibilidades y las alternativas elevadas acompañadas de excesiva información que se maneje, son tremendamente perjudiciales en los casos de la toma de decisiones rápida. Por eso, la mayor contribucion que aporta el PIC es el de facilitar la toma de decisones rápidas en situaciones de máxima exigencia decisoria.



domingo, 5 de abril de 2009

un soplo de aire científico fresco en el futbol

Me refiero al contenido del artículo publicado por J. Golobart en el diario La Vanguardia (4/4/09) en la página 49, titulado “La palabra de un sabio”, y relacionado con el entrenador italiano A. Sacchi que manifestaba: “ Hay que creer en valores que ahora no están en boga, como el trabajo, las ideas el estudio, las nuevas tecnologías o la planificación”.



Estamos hablando de esfuerzo, de conocimiento, de innovación y de toma de decisiones fundamentadas que, en términos formativos de cantera y referido a perfiles de futbolistas, supone priorizar una línea que nos llevará a disponer de jugadores implicados inteligentes y resolutivos.



Frente a ello y cómo si no existiera otra alternativa, se opta por la vía facil y los recursos se destinan a contratar y a endeudarse por encima de las posibilidades. Además, si esta medida se refuerza con la creencia errónea de que el fútbol profesional es diferente a todo, “acientífico”, “incientífico”, “inhumano” “injusto”, “aleatorio”, “impredecible”, “emocional” “único” “irrepetible” (todo ello pertenece al ámbito del resultado de la competición y es normal en cualquier deporte), nos volveremos a equivocar y estaremos utilizando argumentos meramente opinativos carentes de valor y de rigor científico, que nos alejarán de la construcción de un modelo de excelencia en el futbol profesional.



la motivación hacia el engaño o el camino de campeón a mentiroso

Lo acontecido en el gran premio de automovilismo en Australia es un buen ejemplo de los nocivos efectos que genera en el deporte de alto rendimiento, el hecho de valorar únicamente el resultado de la competición.

La situación ocurrida entre los pilotos J. Trulli y L. Hamilton durante el desarrollo de la carrera, me trae a la memoria el contenido de una conferencia que el profesor G. Roberts impartió hace una década en Donostia con el título “La motivación hacia las trampas”. En este caso el piloto inglés, por indicaciones de su equipo, aminora la velocidad de su monoplaza para que Trulli le adelante con el coche de seguridad en pista, dado que creia que le había adelantado anteriormente de forma irregular.

Al finalizar la carrera, los jueces llaman a los dos pilotos para que expliquen lo ocurrido y, en función de las declaraciones de ambos pilotos, deciden sancionar al piloto italiano de Toyota por adelantamiento irregular en beneficio de Hamilton que consigue el tercer puesto.

Sin embargo, posteriormente se descubre que el piloto inglés había engañado a los jueces dando una versión diferente al omitir que él había aminorado la velocidad para que el piloto italiano le adelantara, alegando que seguía instrucciones de su equipo McLaren para que ocultara la verdad. El hecho de ser inmediatamente descalificado a la espera de una sanción, no impide evidenciar una realidad en la que las trampas y los tramposos se dan en demasiadas ocasiones.